El barrio Miradores de La Florida es un ejemplo de autogestión. Foto suministrada
***Desde hace 15 años esta comunidad espera la legalización
Azucena Ríos Jaimes
La historia de Miradores de la Florida (ubicado entre Prados del Sur y Villa Helena Sur en Floridablanca), refleja la perseverancia y la determinación de una comunidad que, a pesar de los obstáculos, ha logrado transformar un terreno baldío en un lugar lleno de vida y potencial.
Este enclave, como muchos otros en la localidad, ha sido el escenario de una lucha constante por el reconocimiento oficial de su existencia y la obtención de derechos básicos para sus habitantes.
Los primeros pasos hacia la legalización de Miradores de la Florida se dieron en 2018. Pero, desde hace mucho, la comunidad ha emprendido una travesía ardua y colaborativa para transformar este asentamiento en un lugar donde los residentes puedan disfrutar de una calidad de vida digna.

La comunidad conforma un equipo unido y sólido en procura de avanzar en su desarrollo. Miradores de La Florida es un ejemplo de autogestión
Desde el arribo de los primeros urbanizadores, hace más de una década -cuando la familia Guerra cedió parte de sus terrenos para la urbanización-, los habitantes unieron fuerzas para trabajar en la mejora de infraestructuras clave.
Mediante la organización de eventos como sancochos, bazares, mutes y rifas, han recaudado fondos para financiar proyectos comunitarios como la construcción de andenes, vías de acceso al barrio, la creación de espacios deportivos y recreativos, como canchas y salones sociales.
Sin agua, a oscuras y sin legalizar

15 años tiene la comunidad esperando la legalización del barrio
Aunque cuentan con una pila pública con dos puntos de agua, esta infraestructura se ha vuelto insuficiente para satisfacer las necesidades de una población en crecimiento. Pero la comunidad organizada ha logrado obtener acceso a otros servicios esenciales como electricidad, gas y conexión al alcantarillado.
El barrio está organizado en torno a líderes por cuadra, y se reúnen mensualmente para discutir y abordar asuntos de interés común.
Otro de los desafíos es la falta de luminarias en ciertas áreas del barrio. Y como la presencia policial es ocasional, la comunidad tiene su propio sistema de perifoneo y un frente de seguridad para protegerse.
Clamor vecinal
Jenny Cecilia Rangel, una residente comprometida con el bienestar de su comunidad, expresa: «Mejorar el servicio del agua, las vías y el acceso alcantarillado, es lo que pedimos a los políticos que han venido de visita a nuestro barrio, pero han sido promesas incumplidas.
Jaime Niño, el líder

Jaime Niño lleva 10 años en el barrio y ha sido uno de los líderes comunales más destacados de su comunidad. Se dedica a la ingeniería civil y ahora quiere representar a sus vecinos y amigos, desde el Concejo Municipal, con la única intención de que políticamente haya visualización de los problemas más apremiantes y logros alcanzados. Los primeros en respaldarlo son sus vecinos.
