El nuevo presidente y Uribe Vélez manifiestan sus diferencias sin comenzar el gobierno. Collage: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
La elección del presidente del Senado para el primer año del Congreso y del nuevo presidente, muestra las primeras y las profundas fracturas que existen entre el presidente electo, De La Espriella y el principal partido de gobierno, el Centro Democrático.
Hasta este martes en la noche, no había acuerdo entre el presidente entrante y el uribismo, acerca de quién será el nuevo presidente del Senado.
Abelardo De La Espriella manifestó, desde su elección, que su candidato para presidir el Senado es Alfredo Deluque, un congresista del partido de la U, mientras que el candidato del uribismo es Honorio Henríquez.
El uribismo alega que Deluque no puede aspirar a la presidencia del Senado, por cuanto no forma parte del Uribismo, que es el partido de gobierno mayoritario con 17 senadores.
Sin embargo, el presidente electo, De La Espriella, parece inamovible respecto a su apoyo al senador guajiro Deluque, quien fue ficha fundamental de su campaña electoral.
Los conservadores ahondan la crisis
La primera crisis entre el nuevo mandatario nacional y el uribismo se profundizó este martes, cuando Efraín Cepeda, a nombre del partido Conservador, fijó posición respecto el nuevo presidente del Senado.
Cepeda le dijo claramente al uribismo que su apoyo es para Deluque y no para Henríquez, por lo que las posibilidades de que el uribismo ponga el primer presidente del senado se hacen más difíciles, más no imposible, al menos mientras haya espacio para la negociación.
En lo que sí parece haber acuerdo es en la candidatura a la presidencia de la Cámara de Representantes, donde liberales, conservadores y uribistas avanzan en un acuerdo en favor del conservador Nicolás Barguil.
Aquí el uribismo sacrificó a Daniel Briceño, el congresista más votado, pero el partido de Uribe Vélez no estaría dispuesto a sacrificar la presidencia del Senado.
