Martín Parra
En un hecho sin precedentes en las últimas décadas, Estados Unidos e Israel han iniciado operaciones militares coordinadas contra objetivos en la República Islámica de Irán, en medio de un constante clima de tensión geopolítica y diplomática en el Oriente Medio. La ofensiva representa una de las mayores escaladas de violencia en la región desde el inicio del conflicto entre Teherán, Tel Aviv y Washington.
Desarrollo de la ofensiva
En las primeras horas de este sábado, fuerzas israelíes, con apoyo estadounidense, lanzaron ataques aéreos y con misiles contra varias ciudades iraníes, entre ellas la capital, Teherán, así como centros militares estratégicos, según reportes de agencias internacionales y fuentes oficiales. Explosiones y columnas de humo se observaron en centros urbanos, incluidas zonas cercanas a instituciones gubernamentales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el inicio de “grandes operaciones de combate” con el objetivo declarado de eliminar lo que definió como amenazas inminentes a la seguridad de Israel, Estados Unidos y sus aliados. En sus declaraciones públicas, Trump también hizo un llamado al “pueblo iraní” a desafiar a su propio gobierno una vez concluida la campaña militar.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que la operación busca impedir que Irán desarrolle capacidades militares que pongan en riesgo la estabilidad regional y, según él, allanar el camino para un futuro “Irán libre”.
Respuesta de Irán y repercusiones regionales
El gobierno iraní rechazó categóricamente los ataques, calificándolos de “agresión militar criminal” que viola la soberanía nacional y la Carta de Naciones Unidas. Desde Teherán, las autoridades iraníes han prometido una respuesta contundente, y ya se han registrado lanzamientos de misiles contra posiciones israelíes y bases militares estadounidenses en países del Golfo como Bahrein, Kuwait y Qatar.
Las sirenas antiaéreas han sonado en Jerusalén y otras localidades israelíes en reacción a posibles ataques iraníes, y varios espacios aéreos civiles en la región han sido cerrados por razones de seguridad.
Contexto político y antecedentes del conflicto
La ofensiva militar se produce tras meses de negociaciones fallidas entre Estados Unidos e Irán, destinadas a poner límites al programa nuclear de Teherán y a su desarrollo de misiles de largo alcance. Diferencias profundas sobre estas cuestiones, junto con sanciones económicas y acusaciones mutuas de violaciones de acuerdos internacionales, hicieron colapsar las conversaciones diplomáticas en las últimas semanas.
Los enfrentamientos actuales tienen raíces en décadas de hostilidad: desde la Revolución Islámica de 1979, la guerra Irán-Irak en la década de 1980 y posteriores conflictos indirectos, hasta escaladas más recientes, incluidos choques de menor escala entre Israel y fuerzas apoyadas por Irán en la región.
En 2025, un conflicto de 12 días entre Israel y fuerzas iraníes intensificó las tensiones, con ataques a instalaciones militares y posiciones estratégicas en ambos lados y con participación de Estados Unidos en apoyo de Israel.
Reacciones internacionales y preocupaciones globales
La acción militar ha generado preocupación entre gobiernos y organismos multilaterales. Países vecinos de Irán advirtieron sobre el riesgo de una expansión del conflicto regional, incluyendo posibles bloqueos en rutas estratégicas como el estrecho de Hormuz y olas de desplazamiento de población.
Organizaciones internacionales han instado a una desescalada inmediata y retorno a canales diplomáticos, ante el temor de que el conflicto pueda afectar no solo la seguridad regional sino también la estabilidad económica global, especialmente en mercados energéticos.
