Misael Salazar F.
Tuvo que amontonar 3.410,9 kilómetros en sus piernas, el nuevo rey del Giro de Italia, antes de llegar victorioso a la capital de Lombardía, la grandiosa Milán, la ciudad donde se juntan una poderosa historia y un presente cargado de una enorme trascendencia.

El nuevo rey del Giro de Italia frente a la catedral de Duomo en Milán (Foto: El Espectador)
Llegó Egan Bernal a la meta en Milano. Estrujado por el cansancio, sí. Agotado tras 21 días librando una batalla en las travesías italianas como sucedió en Lombardía o en los insoportables Dolomitas, o en las pendientes pronunciadas de Alpe di Mera.
Llegó el zipaquireño victorioso, como en el año 600, antes de Cristo, llegaron los Celtas a fundar la gran Milán y la fundaron. Arribó “El joven maravilla” a Milán, triunfante, como el emperador Teodosio cuando en el siglo IV, antes de Cristo, convirtió la ciudad en la capital del gran Imperio Romano de Occidente. Llegó envalentonado el colombiano, como llegó Napoleón Bonaparte en 1802 a convertir la ciudad en la capital de la República Cisaltina.

Espectacular imagen del Giro de Italia 2021 (Foto: Eurosport)
Pero el cansancio no podía impedir la celebración en Milano. Con las piernas molidas, con los músculos atiborrados de kilómetros, Bernal subió al podio con el alma intacta.
No era para menos. Atrás, retirado del Giro, sin fuerzas, entregándole las banderas, se había marchado el gigante Remco Evenepoel. En el antepenúltimo día de esta cruzada por las carreteras italianas, Damiano Caruso intentó una fuga para soltar al líder del Ineos en las soberbias laderas que anteceden a Alpe di Mera. Bernal, ya exhausto, cada vez menos hombre producto del esfuerzo acumulado, sacaba fuerzas, resistía los ataques siempre pensando en el gran día de la coronación en Milano, en el mismo lugar donde muchos siglos atrás celebraron Teodosio y Napoleón y donde mucho antes habían celebrado los Celtas.
Todavía, en la penúltima jornada del Giro, en terreno montañoso, el italiano Caruso sacó fuerzas, vayamos a saber de dónde, en un intento por derrotar al gladiador de Zipaquirá. Ganó la etapa el italiano. Bernal llegó segundo buscando aire prestado para sus pulmones y el siempre leal y fiel Daniel Felipe Martínez escoltó a su paisano. La batalla quedaba servida para el último tramo, una contrarreloj individual que ameritaba el último esfuerzo, antes de alcanzar la gloria.

Daniel Felipe Martínez, el gran aliado de Bernal en el Giro (Foto: Noticiclismo)
Soportó el colombiano los ataques de Simón Yates, que, aunque igualmente venido a menos por el esfuerzo, no soportaba que un imberbe de 24 años, nacido en un pueblito de Cundinamarca, osara arrebatarle el título de rey del Giro de Italia, la segunda carrera ciclística más importante del mundo. Su orgullo británico se lo impedía. Su coraje de ciclista bravo no lo soportaba.
En Cortina d’Ampezzo, Aleksandr Vlasov, el de Leningrado, vio como Egan Bernal se le alejaba producto de un accidente que el ruso tuvo cuando su chaqueta se enredó con el tubular de su bicicleta. Perdió dos minutos con el colombiano, ventaja que Vlasov nunca pudo descontar. Menos arrebatarle las aspiraciones al “Joven Maravilla”.
Tampoco Joao Almeida pudo dejar a Bernal en el camino. Ni Carthy, ni los demás que se hallaban en lisa por el podio del Giro en la gran Milano.
Hoy, ya rey, ya emperador de las carreteras y colinas y subidas y bajadas donde libró 21 batallas, una diaria, Egan Bernal puede darse el lujo que necesitan y ameritan los vencedores.

Filippo Ganna, el ganador de la contrarreloj y última etapa del Giro de Italia 2021 (Foto: EITB)
Ya con el alma hinchada como premio al coraje y todos los sacrificios, Bernal podrá acudir hoy a la gran catedral de Duomo, la más imponente de Milán e Italia, una de las tres más grandes del mundo y agradecerle al Creador de todo por esta, la gran victoria en la emblemática “guerra” que el mundo conoce como el Giro de Italia. No hallará sal, como en la catedral de su amada Zipaquirá, pero podrá admirar la catedral de las 135 agujas, la hermosísima, la sin igual Duomo.
Y ya coronado como rey del Giro, el gran Egan, podrá acudir al Teatro Della Scala, el teatro de la ópera, el más famoso del mundo. Porque también está en Milán. Al fin y al cabo, los reyes y emperadores se pueden dar estos lujos, una especie de descanso al espíritu, mientras llega el momento de la próxima batalla.
Si así lo prefiere, el rey Egan podrá darse un paseo por la Galería Vittorio Emanuele II o visitar el monumento a Leonardo Da Vinci en la plaza Della Scala.

La llegada magistral de Egan Bernal a Milano. (Foto: Forbes-Colombia)
Muchas cosas podrá hacer, o dejar de hacer el gran rey del Giro de Italia 2021.
Pero hay algo que Egan Bernal Gómez no puede olvidar antes de marcharse de Milán a preparar los próximos combates: Mirar con admiración a los milaneses.
Son ellos, expertos en reconstruirse y rehacerse. Eso es lo que han hecho toda la vida. Cada vez que la legendaria Milán fue destruida, los milaneses comenzaban de nuevo. Tuvieron que empezar de nuevo, siempre.
Es que los milaneses, como los ciclistas colombianos, llevan en sus venas sangre indómita.
Pareciera que la naturaleza dotó, a unos y a otros, del carácter que necesitan los hombres que se proponen misiones que para muchos humanos parecen imposibles.
(Foto principal: France 24)
