Foto referencial de estudiantes de medicina de la UIS. Foto suministrada
Luisa Fernanda Ruiz /Edición: Ciudad Florida
La salud mental de los estudiantes de internado de medicina atraviesa una crisis severa, especialmente por las extensas jornadas de trabajo, que llegan a 66 horas a la semana, con turnos nocturnos, trabajo en fines de semana y festivos.
Esta situación ha llevado a que el 60 % de estos profesionales presenten síntomas de ansiedad o depresión, revela el estudio ‘Factores cardiometabólicos, patrones de alimentación y sueño asociados con problemas de salud mental en estudiantes de internado del Programa de Medicina UIS’.
“Desde hace unos años se viene cuestionado el tema de la educación médica, la sobrecarga que se tiene en las escuelas de Medicina en la formación de los profesionales, tanto en pregrado como posgrado. Esto ha llevado a que se registren casos lamentables en el sector”, afirma la profesora UIS, Lina María Vera Cala.
Además, advierte que, debido a la carga laboral, las extensas jornadas laborales y académicas, sumado al poco tiempo para su vida personal, se han generado problemas de salud mental y gestado factores de riesgo para enfermedades cardiometabólicas.
Con el objetivo de buscar soluciones, los profesores e investigadores de la Universidad Industrial de Santander, Lady Rodríguez Burbano, Lina María Vera Cala, Jorge Andrés Niño García, Javier Mauricio Duque Rodríguez y Juan Diego Lozano Sastoque, realizaron el proyecto en mención.

Gráfica sobre la prevalencia de salud mental
Gráfica creada con Inteligencia artificial
Cambios en los riesgos
El estudio busca establecer la prevalencia y cambios en los factores de riesgo cardiometabólicos, patrones de alimentación y sueño, y su asociación con problemas de salud mental en los estudiantes de internado.
Según revela la investigación, los estudiantes de internado de medicina tienen poco tiempo libre, pues deben cubrir turnos nocturnos, los fines de semana y hasta los días festivos, lo que lleva a que duerman poco, su alimentación no sea balanceada y hay mayor sedentarismo.
“Durante el internado la carga es tan alta que los estudiantes terminan comiendo mal, durmiendo mal y sin tiempo para realizar actividad física. Muchos dependen de comida rápida o de lo que encuentran en el hospital y tienen dificultades para mantener un ciclo de sueño adecuado”, explica la profesora Vera Cala.
Aunque el proyecto aún se encuentra en fase de recolección final de datos, los resultados preliminares ya revelan señales preocupantes. En una población con una edad promedio de 23 años, el 14 % presenta factores de riesgo cardiometabólicos como obesidad, hipertensión, diabetes o dislipidemias.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con la salud mental. Los investigadores identificaron que el 37 % de los estudiantes reporta antecedentes personales de problemas de salud mental, mientras que el 23 % cuenta con un diagnóstico confirmado. A esto se suma que el 31 % tiene antecedentes familiares de trastornos de salud mental.
El 77 % reportó consumo de alcohol en los últimos tres meses, el 10 % tiene antecedentes de tabaquismo, el 20 % ha utilizado vapeadores en algún momento y el 23 % reporta antecedentes de consumo de sustancias psicoactivas.
El estudio también concluye que el 45 % de los participantes pertenece a los estratos uno al tres y un 14 % no cuenta con apoyo financiero, lo que añade una presión económica adicional a una rutina ya exigente.
La investigación evidencia una alta prevalencia de factores de riesgo cardiometabólicos y problemas de salud mental en esta población que llega alrededor de los 23 años.
El estudio obtuvo el segundo puesto en categoría de proyecto de investigación por parte de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
