Crónica de Martín Parra
La historia de los pueblos también se escribe desde las cocinas, los patios y las salas de las casas donde una madre reúne a sus hijos, aconseja a sus nietos y enseña, con el ejemplo, el valor de la palabra y el compromiso con la comunidad. En Floridablanca, uno de esos nombres es el de María del Carmen Pedraza de Vera, una mujer cuya vida estuvo profundamente ligada a una familia reconocida por varias generaciones de florideños como “Los Lara”. Su reciente fallecimiento despertó un sentimiento de gratitud y nostalgia entre cientos de personas que la recordaron como “Mamita de Lara”, una expresión cargada de cariño y respeto.
No fue concejal, ni ocupó un cargo público, ni buscó protagonismo. Sin embargo, desde la intimidad de su hogar ayudó a formar una familia que durante décadas ha tenido presencia en la vida política y comunitaria del municipio.
María del Carmen fue la madre de Heriberto Vera Pedraza, conocido popularmente como Lara, y de Nicanor Vera Pedraza, “Nika”, ambos exconcejales de Floridablanca y dirigentes reconocidos en distintos momentos de la historia reciente del municipio. Hoy, esa tradición de servicio público continúa en la figura de su nieto, Brahyam Vera, actual concejal de Floridablanca.
Quienes la conocieron coinciden en describirla como una mujer sencilla, cercana y profundamente creyente. Su casa fue durante muchos años un lugar de encuentro para familiares, amigos, líderes comunales y vecinos que encontraban en ella una palabra amable, un café compartido y la hospitalidad propia de las mujeres que hicieron grande a la Floridablanca de antaño.
Una madre que vio crecer una ciudad
Hablar de María del Carmen Pedraza de Vera es hablar también de la transformación de Floridablanca. Ella perteneció a esa generación de mujeres que vio cómo el municipio dejaba de ser un pequeño pueblo para convertirse en una ciudad dinámica, construida gracias al esfuerzo de miles de familias.
Mientras sus hijos crecían y emprendían caminos de liderazgo, ella permanecía como el punto de equilibrio de la familia. Su papel nunca estuvo en los discursos públicos, sino en la formación de principios: respeto, solidaridad, trabajo y sentido de pertenencia por la tierra florideña.
Esa herencia quedó reflejada en el reconocimiento que recibió tras su partida. En redes sociales aparecieron decenas de mensajes recordándola como una mujer “querida por todos”, “ejemplo de madre y abuela” y “una bella dama florideña”.

El legado de “Mamita de Lara”
En Floridablanca, pocas expresiones tienen tanta carga afectiva como decir “Mamita de Lara”. No hacía falta mencionar su nombre completo para que la comunidad supiera de quién se hablaba.
Ese apelativo resume el lugar que ocupó en la memoria colectiva: la mujer que sostuvo una familia unida y que acompañó de cerca los proyectos de vida de sus hijos y nietos.
Su legado trasciende la política. Está en las enseñanzas familiares, en las amistades cultivadas durante décadas y en el respeto que logró despertar entre personas de diferentes orillas.
Una despedida llena de gratitud
La noticia de su fallecimiento recorrió rápidamente las redes sociales de Floridablanca. Líderes comunitarios, ciudadanos y amigos de la familia expresaron sus condolencias y acompañaron a los Vera Pedraza en este momento de duelo. Las publicaciones coincidieron en reconocer la huella que dejó como mujer, madre y abuela.
La muerte de María del Carmen Pedraza de Vera no representa únicamente la despedida de una integrante de una familia conocida. También simboliza el adiós a una generación de mujeres que ayudó a construir, desde el silencio y la dedicación cotidiana, el tejido social de Floridablanca.
Hoy queda su recuerdo en la voz de sus hijos, en el cariño de sus nietos y en la memoria de quienes alguna vez tocaron la puerta de su casa y encontraron allí una sonrisa, un consejo o un gesto de afecto.
Porque las ciudades no solo las construyen quienes ocupan los escenarios públicos. También las edifican mujeres como María del Carmen Pedraza de Vera, cuya mayor obra fue dejar una familia unida y un ejemplo de vida que seguirá acompañando la historia de Floridablanca.
