Las botellas utilizadas para la construcción del árbol fueron recolectadas por Luis Antonio Bueno gracias a donativos de grupos de adulto mayor, así como aportes de almacenes y ferreterías del sector. Foto: Gobierno de Floridablanca
Felipe Jaimes /Especial para Ciudad Florida
Un árbol de casi tres metros de altura construido con más de trescientas botellas recicladas, suele necesitar dos cosas: o un buen presupuesto, o un milagro de Navidad.
En el barrio Oasis de Floridablanca, ubicado en la Comuna 4, no hubo chequeras ni patrocinios. Hubo algo más escaso y más valioso: alguien que decidió que lo desechado todavía podía convertirse en belleza.
EL DATO: Este árbol está ubicado en la calle 53 #12-17, parque del barrio Oasis de Floridablanca y es de acceso libre
El árbol no apareció de un día para otro. No fue instalado ni comprado, fue una idea que se tomó de redes sociales para posteriormente ser ensayado primero en el papel antes de existir en el espacio. Y cuando finalmente se levantó, a comienzos de diciembre, no solo iluminó una esquina del barrio: encendió una idea más profunda sobre lo que significa dar una segunda oportunidad.
El arquitecto navideño
Luis Antonio Bueno Ramírez es el presidente de la Junta de Acción Comunal y también el arquitecto navideño’ de esta historia. Muchos en el barrio prefieren llamarlo, ‘el profe’, por su trabajo como profesor del grupo del adulto mayor Unidos de Oasis. En este barrio ya es conocido por una costumbre que se repite cada diciembre: inventarse un árbol distinto. No lo copia. No lo compra. Lo imagina.

En el barrio Oasis de Floridablanca construyeron esta maravilla
Un año fue con CDs. Otro, con botellas pequeñas que sumaron más de ochocientas unidades. El año pasado, con tubos de luz. Este diciembre, la idea llegó tras ver algunos programas y pensar que el barrio podía hacerlo también. Tomó papel y lápiz. Calculó. Dibujó modelos. Diseñó la estructura como si se tratara de una obra mayor, aunque naciera de materiales simples.
LA CIFRA: 3 metros es la altura del árbol navideño hecho completamente con material reciclado que hoy ilumina una de las lomas del barrio Oasis, en la Comuna 4
Durante dos días completos, de sol a sol, Luis Antonio trabajó en el armado del árbol. Botella por botella, hasta que la estructura de barras de hierro comenzó a levantarse y, poco a poco, a parecerse a eso que había imaginado. A principios de diciembre, el árbol ya estaba en pie, como si hubiera brotado del cielo, pero con raíces bien firmes en el suelo del barrio.
Cuando la comunidad se suma
El árbol empezó a crecer cuando dejó de ser solo una idea y se volvió una tarea compartida. Deyanira Ardila, adulta mayor y habitante del barrio Oasis, contó así su participación: “Yo lavé unas pocas botellas, las llevaba al lavadero, las enjuagaba, las ponía a escurrir en los baldes y luego las entregaba y así”.

Al ver el resultado, no dudó en resumirlo con orgullo sencillo: “¡Precioso! El árbol está precioso, todo está muy bonito. Está muy bonito todo, de noche se ve hermoso”.
DESTACADO: Con papel, lápiz y trescientas botellas recicladas, un líder barrial convirtió lo que parecía desecho en un símbolo de Navidad y de segundas oportunidades para toda una comunidad
Isabel Cepeda, fundadora del barrio Oasis, también se ve reflejada en lo que logró el árbol. Para ella, no es solo una figura encendida, sino una muestra de cercanía entre vecinos: “Para mí la Navidad es estar en unión con la familia y con los vecinos, que haya unión, que haya armonía entre todos. Ahí se ve el esfuerzo que hizo Luis Antonio Bueno”.
Reciclar también es resignificar
Para Luis Antonio, el mensaje va más allá de la temporada. Lo dice sin rodeos, mirando el árbol ya terminado: “Yo quisiera que todos tuviéramos conciencia con el reciclaje. Se puede trabajar con ello, el reciclaje se puede reutilizar en muchas cosas. Por ejemplo, acá mostramos un montón de botellas y las hicimos árbol, un árbol navideño bonito”.

Hoy, este ‘arquitecto navideño’ vive con orgullo por el resultado de su obra junto a sus vecinos, acompañado de su esposa y sus dos hijas. El ‘milagro navideño de tres metros’ permanece encendido, firme y visible desde lo más alto de la loma de la calle 53. La principal por donde pasan los buses llenos de personas cansadas de madrugar o del estrés de una jornada intensa de 8 a 10 horas.
Así que quien pasa por el lado de esta decoración navideña, puede olvidarse de sus problemas y admirar la belleza de algo tan mágico, pero simple al mismo tiempo. Una belleza imperfecta que invita a creer que todavía es posible volver a empezar así sea en Navidad.
