El doctor Mohammad Naji, encargado de asuntos religiosos, culturales y comunicacionales de Irán, degustando una deliciosa oblea preparada por Cristian Jiménez. Foto suministrada.
Misael Salazar F.
El dulce y la oblea florideños, cuyos orígenes se remontan a 1930 y 1949 con los 52 trapiches regados por el entonces municipio rural de Floridablanca, se preparan para iniciar una larga travesía interoceánica que terminará en la tierra de los antiguos persas, hoy República Islámica de Irán.
A eso, a preparar el camino para que los casi 100 millones de iraníes que habitan en el décimo octavo país más extenso del mundo, empiecen a degustar el dulce y la oblea autóctonos de esta tierra, vino a Floridablanca una alta delegación de este país legendario.
No es poca cosa el trayecto que recorrió el doctor Mohammad Naji, encargado de los asuntos culturales, religiosos y comunicacionales de la nación. Ni el embajador de Irán en Colombia, Ahmad Reza Kheimand, ni Sheij Hadi Zharghami, el inspector de Procesos Halal, para llegar a esta la tierra bautizada con el nombre del Conde de Floridablanca.

La delegación que asistió a Floridablanca estuvo integrada por Gabriel Cáceres, director de Internacionalización de Mercosur Colombia, el doctor Mohammad Naji, encargado de asuntos religiosos, culturales y comunicacionales del gobierno de Irán y Marlon Ibrahim, asesor de la embajada de Irán en Colombia. Acompañaron a Cristian Jiménez en el presidium, además, Juan de Dios Tarazona, la secretaria de Turismo de Floridablanca, Valentina Mantilla y el Director de Turismo, Jairo Castellanos.
Es que Irán está ubicado en el Oriente Próximo, en las inmediaciones de Irak y Turquía, en el vecindario de Azerbaiyán y Armenia, a un costado del Mar Caspio y Turkmenistán y a un ladito de Afganistán y Paquistán. Es decir, a cientos de kilómetros de distancia de esta nuestra tierra florideña.
¿Por qué Floridablanca?
Porque Irán y Colombia están relanzando sus relaciones económicas y diplomáticas. Porque los iraníes andan buscando nuevos mercados, como Colombia persigue en el mundo nuevas oportunidades.

La delegación iraní asistió a una demostración de cómo se prepara el dulce y la oblea florideña.
Porque Juan de Dios Tarazona escuchó decir que los iraníes andan buscando productos en el mercado internacional, entre ellos el dulce. Porque le dijo a Gabriel Cáceres Rodríguez, director de Internacionalización de Mercosur-Colombia, que la cuna del dulce y la oblea es Floridablanca y porque mostró a Cristian Jiménez como un empresario berraco, emprendedor empedernido, un santandereano echado p´lante.

Juan de Dios Tarazona (izquierda), uno de los artífices de la visita de la delegación iraní a Floridablanca. Foto: Ciudad Florida.
Se trató de una complicidad bien estudiada para colocar la tradicional dulcería florideña, incluyendo la oblea, en los amplísimos mercados del Asia Occidental y el Golfo de Omán y el Golfo Pérsico.
Una anfitrionía ejemplar

El doctor Mohammad Naji participó del proceso de degustación del dulce y la oblea. El anfitrión, Cristian Jiménez, le explicó todo el proceso. Foto: Ciudad Florida
Sabedor Cristian de lo que significa para su municipio (Floridablanca), llegar con sus productos dulces a la tierra del antiguo imperio persa, se propuso botar la casa por la ventana.
A los invitados iraníes les hizo una demostración de cómo se prepara una oblea y puso al doctor Naji a batir el dulce en las pailas y a saborear sus productos artesanales. Marlon Ibrahim, representante de la comunidad islámica en Colombia y manejador absoluto del castellano, se sobró en comentarios positivos para tan elegante y exquisita demostración.
A cada visitante, Cristian Jiménez le regaló un presente con sus productos estrella. Y para redondear su elegante anfitrionía, el empresario del dulce contó con el acompañamiento de la secretaria de Turismo y el Director de Turismo municipal, Valentina Mantilla y Jairo Castellanos, respectivamente.

La delegación iraní, acompañada de dos grupos de danza de la tercera edad, dirigidos, uno por Luwing Slava y otro por Amparo Fajardo Carvajal.
Dos grupos de danza de la tercera edad mostraron a los ilustres visitantes de qué sustancia está hecho nuestro folclor. Hasta los gremios turísticos a los cuales el anfitrión pertenece (Asidtur, PST y Confetur), se hicieron presentes para darle compañía a esta iniciativa que promete colocar nuestra cultura allende la frontera, en las propias orillas del gigantesco Mar Caspio, el lago más extenso del mundo.

Representantes de los gremios turísticos y la mamá de la desaparecida, Ángela Hernández, Patricia de Hernández, acompañaron el acto.
Fue, en síntesis, una jornada que los visitantes seguramente guardarán en las alforjas donde se anidan los más sentidos recuerdos.
