Crece el intercambio comercial entre Colombia y Venezuela. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
El que recién acabada de concluir fue un año particularmente productivo para las relaciones económicas entre Colombia y Venezuela.
Al cierre del 2024, los dos países lograron un intercambio comercial por 1.000 millones de dólares, una cifra que no se alcanzaba desde hace varios años.
Aunque este monto está muy lejos de los USD 6.000 millones que ambos países lograron en 2008, también supera cuatro veces los USD 240 millones que dejó el intercambio comercial binacional en 2020, uno de los peores años.
Los datos del ministerio de Industria y Comercio, también señalan que los USD 1.000 millones que lograron ambas naciones en intercambio comercial el año pasado, supera en un 47% las operaciones del año 2023. Es decir, el año pasado, el intercambio comercial duplicó la cifra del año anterior.
Este es un logro particularmente importante desde que Gustavo Petro ganó las elecciones presidenciales y asumió como reto el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y económicas entre ambas naciones, rotas durante el gobierno de Iván Duque.
Lo primero que hizo Petro fue restablecer los canales de diálogo con Nicolás Maduro. Posteriormente procedieron a abrir los pasos fronterizos comunes que se hallaban bloqueados en puntos estratégicos como La Guajira, Norte de Santander y Arauca.
El SENIAT (Venezuela) y la DIAN (Colombia), afinaron sus mecanismos administrativos para la legalización de la mercancía procedente de lado y lado de la frontera.
El resto ha sido voluntad política para mantener una relación que beneficia no solo a los empresarios colombianos en un porcentaje 80-20 y a una población fronteriza que siempre ha vivido del intercambio a menor escala y para los ciudadanos venezolanos, acosados por un aguda crisis económica y social, que ven en la frontera un espacio para aliviar sus penurias económicas diarias.
Estos son argumentos más que suficientes para que el gobierno colombiano, liderado por Petro, haga oídos sordos a las exigencias irracionales de exmandatarios como Pastrana, Santos y Duque, que claman a voces desde la gradería de la gallera, que Colombia debe romper relaciones con Venezuela.
