De La Espriella cambia las reglas para los llamados delincuentes de cuello blanco. Collage: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
El miércoles de la semana pasada, casi en silencio, fue trasladado el expresidente de la Cámara de Representantes, Andrés Calle, desde la sede del CESPO de la Policía Nacional, hasta la cárcel de La Picota en Bogotá.
Parecía una orden común dentro de las políticas del INPEC (organismo que tiene a su cargo el control penitenciario en Colombia), pero todo indica que la decisión responde a una visión distinta del gobierno en el trato a los llamados “delincuentes de cuello blanco”.
Andrés Calle se halla procesado por el escándalo de los carrotanques de La Guajira, donde desaparecieron miles de millones de pesos, a través de la UNGRD, destinados al suministro de agua en este departamento.
Este domingo en la noche, en la una alocución nacional, en la que Abelardo De La Espriella hizo varios anuncios, dijo que el Estado no debe diferenciar entre el delincuente común que va a la cárcel y el llamado delincuente de cuello blanco que es tratado con ciertos privilegios.
“Los delincuentes de cuello blanco no son delincuentes de categoría superior, son corruptos y muchas veces el daño que causan es devastador porque sus víctimas se cuentan por miles”, advirtió el presidente.
-La ley debe ser para todos por igual, dijo el mandatario nacional. Y agregó: “Ningún delincuente, por más que haya usado camisa o corbata, tendrá consideración especial.
De acuerdo con lo expresado por De La Espriella, los llamados corruptos de cuello blanco tendrán un trato penitenciario idéntico al de los denominados delincuentes comunes y corrientes. Por lo tanto, no irán a instalaciones militares, como hasta ahora se viene haciendo. Irán a las cárceles donde son recluidos todos quienes delinquen en Colombia.
