Martín Parra
Este domingo 26 de abril, miles de comunidades en Colombia acudirán a las urnas para elegir a los dignatarios de las Juntas de Acción Comunal (JAC), en una jornada que, aunque fundamental para la democracia participativa, transcurre con niveles desiguales de visibilidad institucional en el área metropolitana de Bucaramanga.
Mientras en algunos municipios se promueve activamente la participación ciudadana, en otros el proceso avanza con un bajo perfil comunicativo o centrado en aspectos meramente operativos, lo que plantea interrogantes sobre el alcance real de la convocatoria y el interés por fortalecer estos espacios de liderazgo comunitario.
Pedagogía vs. silencio institucional
En Piedecuesta, la administración municipal ha optado por una estrategia de comunicación directa. A través de redes sociales y canales oficiales, ha promovido mensajes que invitan a la ciudadanía a participar activamente en la elección de sus representantes comunales, destacando el valor de la decisión colectiva y el papel de las JAC en el desarrollo local.
En contraste, en Bucaramanga no se evidencia una campaña robusta reciente orientada a visibilizar la jornada electoral. Aunque la administración ha sostenido espacios de trabajo con líderes comunales en otros escenarios, la ausencia de una estrategia pedagógica visible podría incidir en los niveles de participación ciudadana.
Entre la seguridad y la formalidad
En Floridablanca, el énfasis institucional ha estado puesto en el componente de seguridad. La Alcaldía ha anunciado acompañamiento de la fuerza pública y despliegues logísticos para garantizar el orden durante la jornada electoral, un enfoque que sugiere la necesidad de prevenir posibles tensiones en algunos sectores.
Por su parte, en Girón, la actuación institucional se ha concentrado en el cumplimiento de los lineamientos legales, con la expedición de resoluciones que formalizan la convocatoria a elecciones. Sin embargo, no se observa una narrativa pública orientada a incentivar la participación ciudadana.
Una elección, cuatro enfoques
El contraste entre municipios revela una realidad fragmentada: mientras algunos gobiernos locales buscan movilizar a la ciudadanía, otros priorizan el orden público o el cumplimiento normativo, dejando en segundo plano la pedagogía democrática.
Este panorama cobra relevancia si se tiene en cuenta que las Juntas de Acción Comunal son la base de la organización social en barrios y veredas, responsables de gestionar proyectos, canalizar necesidades comunitarias y servir de puente entre la ciudadanía y las administraciones locales.
Lo que está en juego
Más allá de la elección de dignatarios, la jornada del 26 de abril pone a prueba el compromiso institucional con la participación ciudadana en su nivel más cercano. La baja visibilidad del proceso en algunos municipios podría traducirse en una menor concurrencia a las urnas, debilitando el alcance de estas organizaciones.
En un contexto donde la democracia local enfrenta desafíos como la apatía, la politización y los conflictos internos, la manera en que las autoridades comunican —o silencian— estos procesos también se convierte en un factor determinante.
Un reto pendiente
La jornada de este domingo no solo definirá liderazgos comunitarios para el periodo 2026–2030. También dejará en evidencia qué tanto están apostando las administraciones municipales por fortalecer —desde la base— la participación ciudadana.
Porque, aunque las elecciones comunales rara vez ocupan los grandes titulares, en ellas se juega buena parte del futuro de los territorios.
