Bucaramanga está de luto tras el fallecimiento de Roso Fabián Mejía Villamizar, un reconocido gestor cultural y defensor de los derechos humanos que dedicó su vida al desarrollo de la Comuna 1 y de toda la comunidad nortebumanguesa. Su partida ha dejado una profunda tristeza entre quienes compartieron con él su visión de transformar la sociedad a través del arte y la cultura.
Mejía Villamizar fue fundador y director de la Escuela de Formación Artística y Promoción Cultural Ciudad Norte, un espacio que desde 2008 se convirtió en refugio y trampolín para jóvenes y niños interesados en la danza, la música y la lectura. También ejerció como presidente del Consejo Territorial de Planeación Municipal de Bucaramanga, desde donde impulsó políticas para el desarrollo social y cultural de la región.
Su legado se refleja en las innumerables vidas que impactó con su trabajo y en los proyectos que dejó en marcha. A través de redes sociales, amigos, compañeros y vecinos han expresado su pesar y admiración por su labor incansable.
«Adios, amigo. Siempre fuiste amable, luchador y emprendedor. Extrañaremos tu presencia, pero sabemos que estás en un lugar mejor», publicó la emisora comunitaria La Brújula.
El líder social Jesús Cáceres Flórez también destacó su legado: «Hoy, Ciudad Norte pierde a un hijo que siempre tuvo como propósito mostrar la mejor cara de este sector a través de la cultura. Lamentamos profundamente tu partida. Que Dios acompañe tu nuevo camino y que tus logros sigan aquí, fortaleciendo los procesos que iniciaste. Descansa en paz».
Luis Fernando Cote Ottens, por su parte, expresó: «Buen viaje, mi querido amigo. Tu vida fue ejemplo de superación, disciplina y amor por el servicio. Que honor haberte conocido».
Desde el barrio Girardot, también le rindieron homenaje: «Solo queda agradecerle a Dios por la oportunidad de tenerlo aquí en el NORTE como ese líder juvenil. Gracias, amigo, por ese liderazgo. Mi más sentido pésame para tu familia. Descansa en paz. Tu legado continúa».
El trabajo y la pasión de Roso Fabián Mejía Villamizar han dejado una huella imborrable en la comunidad bumanguesa. Sus enseñanzas y el amor por la cultura seguirán vivos en cada uno de los niños y jóvenes que fueron tocados por su dedicación.
Paz en su tumba.
