Hoy, hace 205 años, Floridablanca fue erigida en parroquia. Foto: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
Aquellos habitantes del Valle de la Mano del Negro, despertaron el 7 de noviembre de 1817, con la noticia de que su caserío había cambiado de nombre.
Dejarían de llamarse, como hasta ese día, vecinos de la Mano del Negro, por el esclavo Juan, quien mató a su amo Juan, por mancillar a su hija. Era la época del derecho de pernada, pero el negro Juan no entendió razones e hizo justicia por mano propia. Otro Juan -el juez de Girón- lo sentenció a muerte y ordenó quitarle el brazo ejecutor y colgarlo de un árbol como escarmiento. Los vecinos empezaron a identificar el sitio como el Valle de la Mano del Negro.
Cansados de pagar altos tributos, hacendados y vecinos iniciaron el proceso de independencia del cantón de Girón.
Le solicitaremos al rey Fernando VII que nos conceda la elevación a parroquia, dijeron los habitantes en una reunión pueblerina.
¿Y cómo nos llamaremos una vez logremos ser parroquia? -preguntó uno de los asistentes.

Panorámica de Floridablanca tomada en 1960. (Autor: Desconocido)
-Vamos a sugerirle al rey que nos llamemos la parroquia José Antonio Moñino y Redondo -respondió el sacerdote gironés, Juan Eloy Valenzuela y Mantilla.
La propuesta tuvo aceptación de los asistentes y también del rey.
Pero Fernando VII sugirió que nos llamáramos Floridablanca, en homenaje a José Antonio Moñino y Redondo, “El Conde de Floridablanca”.

Floridablanca: Imagen reciente. Foto: Ciudad Florida
“Y para quedar bien con la iglesia -dijo el rey- propongo que os llaméis: Floridablanca de San Juan Nepomuceno”.
Así es que, desde el 7 de noviembre de 1817, nuestro terruño dejó de llamarse El Valle de la Mano del Negro. Desde entonces nos hacemos llamar: Floridablanca de San Juan Nepomuceno, en honor al Conde de Floridablanca y al santo del silencio.
