Hoy es tiempo de recordar la importancia de cuidar el ambiente. Foto: Archivo
Víctor Hugo Parra Reyes
Se escogió hoy, 5 de junio, como el Día Mundial del Medio Ambiente, para que los ciudadanos del mundo, se detuvieran por un momento a tomar conciencia de la destrucción por el hombre de nuestro planeta.
«En el 2050, la humanidad podría devorar alrededor de 140 millones de toneladas de minerales, combustibles fósiles y de biomasa al año, tres veces su apetito actual»… una preocupante señal de alerta de Naciones Unidas. Pero no ha sido la única advertencia. La organización WWF, precisa que «si la humanidad sigue al actual ritmo de consumo de recursos naturales, dentro de 27 años se requerirán dos planetas como la Tierra para atender la demanda creciente».
A la disminución de los recursos no renovables -lo hemos expuesto en la revista Ecos del Chicamocha-, se suman otros factores críticos como, por ejemplo, nuevos patrones demográficos por desplazamientos, la preocupación por reducir los niveles de pobreza en el mundo, disminuir los índices de desigualdad e iniquidad.
En tres décadas, la población de la Tierra llegará a 9000 millones de habitantes -hoy somos 7000 millones -y los países emergentes son ahora los nuevos protagonistas. El llamado que hacemos una vez más, es hacer las cosas ambientalmente correctas: NO al fracking. NO al asbesto. NO a la megaminería en Páramos ni en Parques Naturales. NO a la destrucción de los bosques. NO más deforestación en Colombia. NO prolongar en el tiempo la descontaminación de nuestros ríos, ciénagas y quebradas. NO seguir con los ojos cerrados y por lo tanto estar ciegos de la responsabilidad que tienen todos los países del mundo de mitigar el cambio climático y el calentamiento global.
NO al uso del plástico. NO a la minería ilegal. NO permitir más el aumento de la contaminación del aire que respiramos. NO seguir recibiendo más desperdicios en el río Magdalena, nuestra gran arteria fluvial de la Patria. Hoy también es un día para que los santandereanos reflexionemos sobre el legado que nos dejaron los Guane, en lo relacionado con el deber inquebrantable de amar, proteger y conservar para las nuevas generaciones, nuestra Madre Tierra.
