Misael Salazar F.
Sentado en la glorieta del parque principal de Floridablanca escuché declamar Arboricidio, uno de los tantos poemas escritos por Merceditas Pallares de Valbuena.
Era poeta Merceditas. Y los poetas protestan, desde y con el alma, contra todo crimen, ya humano, ya ecológico. No importa cuántos escuchan su protesta. Los poetas saben que con protestar es suficiente.
Sucedió en Floridablanca,
los seleccionaron,
contaron 29,
los derribaron,
se los llevaron,
del parque.
Así comienza el desgarrador poema de Merceditas contra el feroz arboricidio del que su sensible humanidad fuera testigo: Los seleccionaron, los derribaron, se los llevaron, del parque.

Como este, hay medio centenar de poemas compilados en “Eventos del Alma”, uno de los libros de la maestra normalista Mercedes Pallares de Valbuena, nacida en Ocaña, con raíces profundas en esta tierra florideña que no se cansa de recibir a los que llegamos.
Maestra y líder sindical
Poeta es un título honorífico y merecido para Mercedes Pallares. Pero no el único.
Se graduó de maestra normalista y dedicó más de 35 años a la pedagogía y la lucha sindical, sin otro sueño que alcanzar la dignidad de los maestros y docentes. En este otro combate se le fue la vida.
De esta lucha también nos dejó huellas. Formó parte de la lista de mujeres que fundaron la Asociación Santandereana de Instituciones de Primera (Asandip), que sirvió de germen para el hoy Sindicado de Educadores de Santander (SES).
Luego, por 1975, le dio impulso y ayudó a fundar Cooasandip, hoy Comuldesan.
Si siendo poeta entendió a cabalidad lo que significa ser madre y parir retoños, Mercedes Pallares supo, siendo dirigente sindical, lo que es correr el riesgo de que sus hijos se quedaran sin sustento.
La lucha la llevó a la cárcel por 7 meses que para la poeta y pedagoga parecieron siglos. No temía por su vida. Su miedo era más humano. Tenía que ver con la pesada cruz de saber que no podía responder con la comida, ni el consejo, ni la sabia conducción de madre. Eso la atormentaba más que otra cosa.
¿Qué sería de Gilma, Silvia, Armando, Mauricio y Fabio? Cavilando y escribiendo, escribiendo y cavilando, se le pasaron los días hasta que recuperó lo más preciado de un poeta: La libertad.

Merceditas Pallares de Valbuena
Yolanda Silva, docente y dirigente sindical como Mercedes Pallares, resume la vida y la actuación de esta luchadora que partió en busca de otros mundos, una fecha como hoy, día mundial del ambiente, en 2018.
-Merceditas -dice Yolanda Silva– se destacó en dos facetas: La una, por su gran sensibilidad como poeta, por su capacidad para expresar sus emociones y sensaciones, por la abarcabilidad de su pensamiento.
-La otra fue su faceta como maestra y dirigente sindical. Fue ella quien nos enseñó a valorarnos como docentes y a luchar por nuestros derechos y reivindicaciones. Pero debo decir algo muy importante: Ella no necesitaba convocarnos a la unidad. Ella era la unidad misma. Mercedes Pallares de Valbuena era la unidad.
De su trayectoria como pedagoga, dirigente y luchadora sindical, queda un recuerdo grato de Mercedes Pallares de Valbuena: El libro titulado: “Obreros de la tiza”.
Ecologista
La tercera faceta de Mercedes Pallares es la ecológica.
No solo protestó con sus versos por el arboricidio cometido en el parque de Floridablanca. Defendió con el alma y con su pluma el páramo de Santurbán, porque era una ambientalista consagrada y dedicada. Se declaraba “Centinela de Santurbán”.
De esta otra condición militante de Mercedes, nos queda como legado el libro impreso bajo el título: “Gotas de Ecología”, que más tarde se reeditó como “Cátedra del Agua”.
¡Pucha galeno!
¡Pucha galeno! es el título de un libro de Merceditas Pallares, pero antes que un libro fue un poema.

Y fue un poema escrito casi que por mandato de su hijo Armando, médico de profesión, perseguido, amenazado, torturado, encarcelado, enjuiciado y exiliado.
Siguiendo el mandato de Hipócrates, Armando se dedicó a trabajar con las organizaciones de derechos humanos conformadas por desplazados y perseguidos de la violencia.
Se llevaron detenido a Armando. Merceditas Pallares apenas pudo verlo el día del juicio. Viéndola sufrir, el hijo de dice a la madre:
-Lo que sucede, mamá, es que usted es poeta y se tortura. Escriba un poema.
-¿Es una fórmula médica? -pregunta la poeta y madre a su hijo-.
-Sí, le reitera Armando.
Entonces nace el poema ¡Pucha galeno!
¿Cómo se explica galeno,
que te esposaran las manos,
esas dos alas que vuelan
para alcanzar el dolor
y aligerarlo…
Luego nace el libro ¡Pucha galeno!, otra obra de Merceditas Pallares, esta vez como un mandato inicial de su hijo encarcelado y como un homenaje a todos los colombianos víctimas de la violencia y la persecución y el desplazamiento y la cárcel por parte del Estado colombiano. Es un homenaje a los defensores de los Derechos Humanos.
Se nos antoja que el final del poema ¡Pucha galeno!, es un canto premonitorio de lo que viviremos los colombianos en apenas unos días. Escuchemos a la poeta Pallares:
Prepárate, galeno, porque al final
dos remos
abarcarán las distancias
y remontarán
los ríos del pensamiento,
esas serán tus manos
libres
remando tu propia barca.

Donde quiera que esté hoy Merceditas Pallares, sabe que estamos librando una gran batalla.
…pero ella sabe, también, que venceremos.
