Ya no quedan dudas de las preferencias de Rodolfo Hernández hacia el uribismo, ni del hecho de que el uribismo se reencarnó en la campaña de Rodolfo Hernández.
Las dudas de han venido aclarando, pero estaba claro, desde el principio. Federico Gutiérrez llegó a disputar con Rodolfo Hernández el pase a la segunda vuelta, precisamente por el apoyo soterrado del uribismo. Y en muchos casos ni siquiera disimulado, porque el mismo Oscar Iván Zuluaga, una vez perdió la consulta interna, le ofreció el apoyo abierto al antioqueño.
Era la carta que le quedaba a los uribistas. Ya estaba claro que el candidato de Uribe y su movimiento político era Federico Gutiérrez.
Concluida la primera vuelta electoral y derrotado “Fico” Gutiérrez por Rodolfo Hernández, se cumplió el siguiente plan del uribismo: Respaldar a Rodolfo Hernández. Lo hizo el propio Gutiérrez la misma noche del 29 de mayo, una vez se vio sin posibilidades de disputarle a Gustavo Petro la presidencia.
Le siguieron en los apoyos al exalcalde de Bucaramanga, María Fernanda Cabal y muchos otros dirigentes del Centro Democrático y otros partidos que se hallaban refugiados en Federico Gutiérrez buscando oxígeno.

El uribismo se reencarnó en la campaña de Rodolfo Hernández
Declaraciones del propio presidente de la república, Iván Duque, contra Gustavo Petro, inclinando la balanza a favor de Federico, primero, luego a favor de Rodolfo, fueron despejando cualquier duda.
Las propias declaraciones de Rodolfo Hernández, dándoles la bienvenida a todos sin negociar nada, consolidaban la tesis del uribismo reencauchado o reencarnado en Rodolfo Hernández.
Cuando el recién electo senador, JotapeHernandez, se bajó de la campaña de Rodolfo Hernández, argumentando que no estaría nunca donde estuviera el uribismo, el candidato presidencial pasó de agache. Quedaba claro, una vez más, que prefería al uribismo que, a este senador, uno de los más votados en las elecciones legislativas de marzo pasado.
Y si quedaba alguna duda de los vínculos estrechos de Rodolfo Hernández con el uribismo, el propio Sergio Fajardo y los demás líderes de la llamada Centro Esperanza, que quisieron unirse a la campaña de Rodolfo, lo confirmaron.
Uno de los puntos de la agenda sobre la cual aspiraba Fajardo negociar su unión a Rodolfo Hernández, era la total desvinculación del candidato presidencial con el uribismo.

Fajardo le pidió a Rodolfo deslindarse del uribismo y recibió un portazo
Hernández ni siquiera terminó la negociación. Dejó a Fajardo y compañía fuera de cualquier posibilidad de ingresar a su campaña, aclarando que no iba a negociar ningún deslinde con el uribismo.
Los especialistas lo han explicado. Matemáticamente, a Rodolfo Hernández le sirve más el uribismo que lo que queda del fajardismo.
Pero ya a los colombianos les quedó claro que decir Rodolfo Hernández y decir uribismo es la misma cosa y que es mentira que el uribismo quedó derrotado el pasado 29 de mayo. El uribismo solo será derrotado si gana Gustavo Petro el venidero 19 de junio.
