Martín Parra
En la antesala de la elección atípica del 14 de diciembre, el candidato a la Alcaldía de Bucaramanga, Jhan Carlos Alvernia, realizó su cierre de campaña en la Carpa Metropolitana con un discurso que combinó llamados a la indignación ciudadana, promesas de gestión inmediata y mensajes dirigidos a reafirmar su independencia política en un momento en el que, pese a representar al Partido Liberal, ha afrontado distancias internas significativas.
Alvernia abrió su intervención con una apelación a su trayectoria pública. Recordó que hace una década, desde el Concejo, promovía un modelo de ciudad al lado de muchos de los asistentes, a quienes describió como parte de un proyecto que ha buscado continuidad en el tiempo. Este guiño al pasado buscó reforzar su experiencia y el respaldo de un sector que lo ha acompañado en distintas etapas.
El núcleo del discurso se centró en un diagnóstico severo sobre la realidad de Bucaramanga. Mencionó la falta de semáforos operativos, el deterioro del espacio público, la presencia creciente de habitantes de calle y hechos recientes de inseguridad, incluido el asesinato de un policía. El candidato calificó el estado actual como un “caos” que —según dijo— demanda una administración “gerencial” capaz de ofrecer respuestas rápidas.
En ese sentido, reiteró su promesa de “victorias tempranas” durante los primeros 15 días de gobierno, entre ellas la eliminación de la ciclorruta actual, a la que atribuyó congestiones y accidentalidad. También insistió en medidas urgentes en materia de seguridad ciudadana.
La jornada dejó además un mensaje político relevante. Aunque Alvernia cuenta con el aval del Partido Liberal, la dirigencia que lo respalda se mostró reducida. A la carpa asistieron el exgobernador Mario Camacho Prada y el excongresista Edgar Gómez Román, pero no estuvo presente el exgobernador Richard Aguilar Villa, quien fue clave para la obtención del aval. La ausencia reforzó la percepción de que el candidato ha adelantado buena parte de la contienda prácticamente en solitario dentro de su propio partido.
Frente a sus seguidores, Alvernia insistió en que su campaña se sostiene en el voto libre y sin presiones, y afirmó que su programa de gobierno es “el más serio y pertinente” para enfrentar los retos inmediatos de la ciudad. El cierre consolidó su estrategia: presentar la elección atípica como una oportunidad para corregir el rumbo administrativo y recuperar el orden en Bucaramanga.
