Vozinha, el nuevo referente del fútbol mundial, el héroe de Cabo Verde. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
Cabo Verde, que geográficamente está tan cerca de España, debutó en la cita mundialista este lunes desnudando hasta el cansancio las flaquezas del equipo de Lamine Yamal y su corte, que llegó al encuentro orbital cubierto con el manto del amplio favoritismo.
Para decepción de los ibéricos, hoy las loas y los aplausos no son para Pedri, ni para Rodri, ni para Laporte ni para Llorenti.
No. Los cánticos y la admiración toda son para un hombre de 40 años, ya viejo para jugar al fútbol, que al mismo tiempo es arquero y capitán del equipo de Cabo Verde: Josimar José Évora Dias, popularmente conocido como Vozinha.
Este portento que cuida el arco caboverdiano desde el año 2012, es uno de los escasos 500.000 habitantes de Cabo Verde, un país muy pequeño de solo 4.000 kilómetros cuadrados que vive del turismo y en general del sector servicios y la pesca.
¿Qué de dónde salió?, pues de Mindelo.
¿Qué dónde ha jugado?, pues en varios equipos chicos de Angolas, Moldavia, Portugal o Chipre, nunca en los clubes grandes como el Barcelona, de donde proviene gran parte de la nómina del oscuro equipo español que naufragó este lunes frente al debutante mundialista.
¿Qué por qué nadie había hablado de él antes?, pues porque no había tenido la oportunidad de acudir a una cita orbital ni de enfrentar a un archifavorito, ni demostrar que bajo los tres palos es un verdadero tiburón azul, como llaman a los jugadores de Cabo Verde.
Le bastaron a Vozinha 90 minutos frente a la una vez campeona del mundo, para convertirse en ídolo y robarse todas las fotos, todos los comentarios, todos los calificativos de parte de la élite y la multitudinaria afición del fútbol mundial.
Cada vez que la desdibujada España se atrevía a llegar al arco de Cabo Verde, aparecía la mole humana, la muralla caboverdiana apodada Vozinha y detenía las escasas ansias de victoria de un equipo que llegó con todos los halagos para acomodarse entre los llamados a disputar el título del mundial que por primera vez se disputa en tres países.
Casi aburrido, casi pálido por lo que hacían los tiburones azules en el césped del estadio de Atlanta, el técnico español llamó con la urgencia del caso a Lamine Yamal y le encargó la altísima misión de salvarle la papeleta frente a Cabo Verde.
Pero no hubo oportunidad. A esa altura del partido, faltando 15 minutos para el final, ya los 11 tiburones azules le habían medido el pulso a España y tenían la convicción de que un empate en Atlanta era como una gran victoria para ellos y una afrenta para los ibéricos, dizque favoritos.
Y en el centro de esa hazaña, debajo del arco que se volvió impenetrable para los españoles, en el altar donde se le rinde homenaje a los héroes, esta hoy el nacido en Mindelo, en una de las 10 islas que conforman el pequeño estado independiente de Cabo Verde, el hoy famosísimo y aplaudido Josimar José Évora Dias, el nuevo venerado del fútbol mundial, Vozinha.
