El niño florideño, Manuel David Rojas y su joven madre, Yéssica Araque, en el estadio sede del Barcelona FC. Foto suministrada
Misael Salazar F.
Dar patadas. Acariciar el balón. Creer que la pelota es el mundo. Recorrer largas distancias. Abrazar la lucha de sus padres. En eso se ha convertido el corto ciclo vital de niño Manuel David Rojas Araque, quien comenzó su sueño en las canchas de Lagos, Caracolí y La Marte y terminó en las canteras del Barcelona Fútbol Club.
La profesora Ana Galeano, abuela del pequeño futbolista que hoy tiene 14 años y sueña con ser tan grande como Messi, Iniesta, Piqué o Zidane, recuerda que los padres de Manuel David, Manuel Fernando Rojas Galeano y Yéssica Araque Villamizar, hicieron del deporte su religión y le entregaron a su hijo al dios fútbol.
No tenían más ilusión que verlo convertido en una estrella del amplio y difícil firmamento que es este deporte que de juega con los pies, pero más con el alma, el corazón y el cerebro.

Manuel David, con el fútbol por toda ilusión
Dejaron en Colombia su título de abogado, con especialidad en derecho constitucional. Se marcharon en plena pandemia solos, con Manuel David y un canastado de sueños que han venido convirtiendo en realidad, en logros, a medida que el niño progresa y se empeña en alcanzar estrellas. Los tres está seguros que lograrán la gran victoria.
El mismo balón, otro mundo
Manuel Fernando, Yéssica y Manuel David, llegaron a España en plena pandemia.
Con el alma arrugada por la partida y el sueño de ver al niño convertido en un astro del competitivo mundo del fútbol, cruzaron el océano. Por toda herramienta llevaban la esperanza y la vida les ha ido proporcionando el regalo al que tienen derecho por atrevidos, por ilusos, por soñadores.
Sabiendo que él era todo el motivo y la bandera que enarbolaban sus jóvenes padres, Manuel David llegó al club Español de Barcelona.

Manuel David cuando perteneció a las canteras del Club Español de Barcelona
Pero no. El niño quería estar en las canteras del Barcelona Fútbol Club y, cuando logró el cupo, supo que las estrellas le resultaban más cercanas.
Hoy es ficha del club catalán, el gran Barcelona Fútbol Club. Mientras alcanza el máximo trofeo al que aspira, se consuela con saber que juega en las mismas canchas donde lo han hecho Messi, Iniesta, Ramos y muchos otros jugadores que han escrito renglones memorables de esta especie de odisea que es el fútbol donde solo se consagran los mejores.
Cuando Manuel David haya alcanzado su objetivo supremo, Manuel Fernando y Yéssica, sus padres, entenderán que todo ha valido la pena y que el mundo es un espacio reservado solo para los valientes y que en ese título honorífico también caben los migrantes.
