El senador santandereano, Miguel Ángel Pinto, bajo investigación de la Corte Suprema. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
Tal como había sido pautada por el magistrado Misael Rodríguez, este lunes, 22 de junio, acudió a la Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema, el senador santandereano Miguel Ángel Pinto.
El congresista que ya renunció a su curul, quedó formalmente vinculado a la investigación que el máximo tribunal le abrió por el supuesto delito de acceso carnal violento por el cual fue denunciado.
Pinto Hernández fue tajante ante los medios de comunicación, una vez salió de la indagatoria: “No tengo conocimiento”, dijo. Y agregó: “No sé quién es”.
Se refería el investigado, a la señora que lo denunció por supuesto acceso carnal violento durante 10 meses que duró una presunta relación laboral donde el senador era el supuesto jefe.
Según Pinto Hernández, no conoce a la demandante, no sabe quién es, no tiene conocimiento del caso.
La pregunta que surge es, si no conoce la demandante, si no sabe quién es, ¿de dónde salió la denuncia, ¿quién la interpuso, con qué objetivo?
Por la respuesta del senador respecto a que no sabe de quién se trata o quién interpuso la demanda, surgen otras preguntas y más interrogantes.
La propia Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema, cuando notificó el inicio de la investigación contra el senador, informó que previo al acto (es decir, previo a la apertura de la investigación), se llevó a cabo un proceso de averiguación que incluyó testimonios, lo que al final condujo a la Sala a elaborar la hipótesis según la cual, Miguel Ángel Pinto Hernández habría utilizado su posición de superioridad, como empleador, para obligar a la dama a tener relaciones sexuales.
Esta historia ha comenzado y no sabemos cuándo va a concluir.
