Martín Parra
Las Mingas Veredales se han consolidado como un escenario cultural y comunitario que, desde hace 14 años, fortalece el vínculo entre las comunidades rurales y urbanas de Bucaramanga y su área de influencia. Este proyecto busca visibilizar el papel del campo, reconocer el trabajo de las familias campesinas y promover espacios de encuentro que giran en torno a la paz, la cultura y la convivencia.
Conciertos de música campesina, danzas tradicionales, muestras gastronómicas y exhibiciones de emprendimientos rurales son el corazón de estas jornadas, que rescatan saberes ancestrales y ponen en valor el esfuerzo cotidiano de quienes labran la tierra. Panes caseros, frutos frescos, recetas heredadas de generación en generación y productos transformados reflejan no solo la riqueza del territorio, sino también la capacidad emprendedora de sus comunidades.
Este año, las Mingas Veredales incorporan nuevas propuestas: una muestra de cocinas ancestrales, que revive los sabores de la tradición campesina, y una exposición de emprendimientos rurales, que abre espacio a los productores locales para mostrar y comercializar sus iniciativas. Además, se producirán resúmenes audiovisuales que permitirán ampliar el impacto del proyecto en redes sociales y acercar a nuevas audiencias al valor del mundo rural.
En cumplimiento de esta agenda cultural, hoy domingo la cita es en la vereda El Nogal de Bucaramanga, donde la comunidad se reúne en torno a la gastronomía campesina, los emprendimientos y el baile. Desde las 2:00 p.m., el público podrá disfrutar de la presentación de agrupaciones como Fantasía Carranguera, el grupo de niños del profesor Leo, William Molinares Banda Fortaleza y Los Garavito, quienes pondrán la nota musical a una jornada de fiesta comunitaria.
El proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga y el apoyo de la Gobernación de Santander, lo que evidencia la importancia de articular esfuerzos institucionales para fortalecer el tejido social y dar visibilidad a los territorios rurales.
Más allá de ser un festival, las Mingas Veredales son un ejercicio de construcción colectiva de paz. En cada encuentro, el campo se convierte en anfitrión y la ciudad en invitada, en un diálogo de saberes y experiencias que proyecta a Santander como una región que cree en la unidad, la diversidad cultural y la esperanza compartida.
