El presidente Petro pidió la renuncia protocolaria a todo su gabinete. Foto: Caracol Radio
Misael Salazar F.
“La del gobierno de Gustavo Petro es una coalición pegada con babas”, dijo hace un par de semanas la congresista del partido Verde, Catherine Juvinao.
Quizás por lo evidente de su frase, la misma no causó tanto escándalo. Pero era cierto: Nada más frágil que una coalición de gobierno donde los partidos tradicionales (Conservador, Liberal y de la U), buscaron cuotas burocráticas, pero mantuvieron oposición férrea a las grandes iniciativas de Petro, por las cuales votaron mayoritariamente los colombianos.
Y como la coalición estaba pegada con babas, estalló la crisis este martes, en horas de la noche, cuando el presidente constitucional de los colombianos anunció que se acababa la alianza y solicitó de inmediato la renuncia protocolaria de todo su gabinete.
En consecuencia, desde este mismo miércoles deben empezar a llegar las cartas de renuncia de los ministros al despacho de la Jefe de Gabinete, Laura Sarabia.
Los primeros en hacerlo deberían ser Guillermo Reyes, cuota del partido Conservador, quien se desempeña como ministro de Transporte.
La ministra de las TIC, Sandra Urrutia (cuota del partido de la U), también debe poner su cargo a la orden, con la casi absoluta certeza de que será reemplazada por Gustavo Petro.
Y Catalina Velasco (ministra de la Vivienda y cuota del partido Liberal), también forma parte de la lista de las seguras reemplazables como parte de la reestructuración del gobierno anunciada por el presidente.
Otros posibles cambios
Otra posible ruptura a la vista del gobierno de Petro es con el santismo, sobre todo después que el expresidente defendiera a ultranza el actual sistema de salud de los colombianos. En alusión directa a Juan Manuel Santos, Petro dijo que es imposible defender un sistema de salud que ocupa el lugar 81 en el mundo por el número de muertos.
Mauricio Lizcano, (ficha del santismo) y director de la Dapre, había anunciado, antes de la decisión de Petro, su intención de renunciar al cargo e irse al Valle del Cauca a buscar un espacio en las elecciones regionales del 29 de octubre. El santandereano, líder del partido Verde, Carlos Ramón González, sería su seguro sustituto.
Otro del ala santista que podría dejar el ministerio del Interior es Alfonso Prada.
Antes de la solicitud de renuncia protocolaria del gabinete, Prada habría pensado dejar el gobierno o al menos la cartera que hoy ocupa. Parece que las negociaciones con los partidos políticos de la llamada coalición lo desgastaron y en todo caso acompañaría a Petro, pero desde otra cartera. Solo que, si se materializa la ruptura del gobierno con el santismo, también dejaría el gobierno de forma definitiva.
El actual ministro de la Defensa, Iván Velásquez, es uno de los candidatos de Gustavo Petro a la Fiscalía General de la Nación. Ello, aunado al hecho de que el presidente no está del todo satisfecho con su gestión, serviría de excusa para reemplazarlo como parte de la reestructuración.
El ministro estrella de Petro, José Antonio Ocampo, tampoco está muy seguro en el cargo. Justo este martes, cuando se discutía la aprobación de la ponencia de la Reforma de la Salud (con victoria para el gobierno), Ocampo anunció que la reforma costaría unos 113 billones de pesos en los próximos 10 años.
Es probable que la reforma cueste esa cantidad. Pero no parece prudente lanzar tal dato, en momentos en que la Reforma de la Salud atraviesa dificultades. Lo que hizo Ocampo fue proporcionarle una herramienta poderosa a los enemigos del proyecto de Petro, que busca reestructurar el sistema de salud que actualmente rige a los colombianos.
La ministra de Agricultura, Cecilia López, que también ha criticado a la ministra de Minas e incluso ha dicho que no se puede expropiar tierras para dárselas a las víctimas de la violencia, estaría también en la mira del presidente. Este mismo martes, Petro dijo desde el Pacífico que no se trata de expropiar tierras. “Se trata de comprarlas”, dijo y miró a la ministra Cecilia López.
No se sabe quién se irá y quien se quede, a excepción de los ministros que son cuota de los partidos de la ya extinta coalición.
Lo cierto es que Petro anunció el martes que llegó la hora de gobernar con los suyos. Cada ministro leerá esta sentencia desde su particular entender y sabrá a qué atenerse.
