El periodista y docente universitario, Wilson Agudelo, escribió para Ciudad Florida una semblanza del profesor y abogado William Agudelo Sedano, presidente de ADE y directivo de FECODE, recientemente fallecido

Muchas causas justas libró el profesor y abogado William Agudelo Sedano
La noticia lacerante de ese jueves ocho de julio nubló los sentidos. Nos paralizó. La nada ocupó todo. Pero un grito intenso de dolor se extendió velozmente y emergieron hermosos coros y cánticos que lloraban al ser humano y, que verso a verso, hilvanaron un símbolo de lucha por la paz, la democracia, la inclusión y la revolución social.
Había fallecido el presidente de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Bogotá y directivo de Fecode, William Agudelo Sedano.
Su ejemplar desempeño lo testimonia la multitud de personas que le ofrendaron su homenaje en los dos días de ceremonias fúnebres. ¡Cuánto cariño!, ¡cuánto afecto!
La larga marcha por las calles del norte de Bogotá que seguía el carro fúnebre con los restos mortales de William Agudelo, expresaba el coraje y la rebeldía de maestros, estudiantes y familiares que en una emotiva proclama por la vida entonaban canciones de reivindicación social y consignas de lucha del pueblo colombiano.
La Asociación de Educadores de Bogotá, ADE, significó para William Agudelo el espacio de confraternidad en el que las ideas y principios revolucionarios los aplicó con verticalidad, honestidad y valentía. Ejerció distintas responsabilidades en la directiva, siendo presidente por casi diez años. También fue miembro de la Junta Nacional de Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE) y realizó importantes emprendimientos cooperativos de gran alcance y significación para el magisterio bogotano. La ADE, un sindicato con más de 24 mil afiliados, es el más grande de Colombia, emitió un comunicado sobre la desaparición de su líder, destacando su trayectoria como defensor de la vida, de los derechos humanos, de los trabajadores de la educación, de los derechos de los niños(as), jóvenes y de la educación pública, y un destacado cooperativista. Allí anuncian que cumplirán tres días “de Duelo Oficial por el fallecimiento de nuestro maestro, compañero y Presidente de la ADE, William Agudelo Sedano”; además programaron actividades en los colegios de Bogotá en su homenaje y acordaron denominar con su nombre el nuevo edificio del sindicato.
Una vida en la cultura y la política

Un cálido homenaje al dirigente gremial y luchador social durante el acto del sepelio
Desde su natal Bucaramanga, a finales de los años 60, percibió William lo valiosa que es la cultura para alegrar y narrar la vida, y lo importante que hay en la política para entender este enrevesado mundo. Los hermanos Agudelo Sedano sumaban 14 para ese entonces –faltaba llegar la más pequeña en Cúcuta– y allí en el barrio Modelo no pasaban inadvertidas sus iniciativas deportivas y culturales.
“El Monte Calvo”, obra de teatro de Jairo Aníbal Niño, montada por el grupo de estudiantes del Colegio Santander donde estudiaban sus hermanos mayores, le enseñó, de tanto ver los ensayos en el segundo piso de su casa – en el que actuaba Rafael Tobías–, que también con arte y humor se aprende y que la guerra, en este caso la de Corea de los años cincuenta, es un negocio en el que los pobres llevan las de perder.
Y la política la aprendió con el fraude electoral de las presidenciales de 1970 contra el general Rojas Pinilla, del que eran seguidores entusiastas sus padres y abuelos. La impresionante concentración en el parque Santander narrada por doña Gilma y por sus hermanos, les generó el optimismo de ver a la ANAPO en el gobierno. Aprendió que “el que escruta, elige”, una práctica recurrente desde tiempos inmemoriales en Colombia, y que instalaría al conservador Misael Pastrana en la presidencia. Siembra trampas y cosecharás guerras, pues nacería el M-19 reivindicando la fecha del frustrado triunfo popular del 19 de abril de 1970.
Al cambiar de ciudad, Cúcuta, la cultura y la política se hicieron cotidianas. Con sus hermanos participó en la divulgación cultural, creación y montaje de obras de teatro, de títeres y pintura mural. Presidió la Asociación de Estudiantes del INEM y pregonó las ideas de izquierda con el Partido Socialista Colombiano que dirigían reputados intelectuales como Antonio García, sacerdotes como Saturnino Sepúlveda y luchadores como Plinio Bernal.

Muchas personas, como la alcaldesa de Bogotá, acompañaron la despedida del dirigente
Luego, en Bogotá, William consolidó los principios y valores de un revolucionario. Más de cuarenta años de su vida las pasó en la capital. Se formó profesionalmente en ciencias sociales en la Universidad Pedagógica Nacional, militó en la Juventud Comunista y la Unión Patriótica. Ejerció de profesor y profundizó su misión en defensa de los derechos de estudiantes y docentes, un propósito que exige cambiar el modelo oligárquico fracasado.
Su capacidad de liderazgo le ganó el respeto de los docentes que lo elevaron a los cargos directivos en sus agremiaciones. Amplió sus conocimientos estudiando derecho en la Universidad Autónoma, de modo que siendo docente y abogado pudo investigar y plantear propuestas que mejoraron las duras condiciones de la población y organizar las luchas reivindicativas del sector educativo en beneficio de padres de familia, docentes y sus gremios.
En el Partido Comunista, del que fue fiel militante por décadas, reconocieron sus méritos eligiéndolo al Comité Central gracias a su trayectoria integral, formación, disciplina y responsabilidad indeclinable.
Un símbolo de lucha por la paz
El corazón de William estaba constituido con las mismas fibras delicadas del corazón de un hombre bueno, de un hombre justo. Allí cobijó grandes dosis de amor: amor por su familia, amor por su patria, amor por su pueblo, amor por el cambio revolucionario.
Ese hombre justo, generoso, revolucionario, consecuente, está en el recuerdo de cada uno de quienes lo conocimos. Partículas de ese noble espíritu las guardamos como un tesoro los que seguimos sus pasos, atendimos sus ideas y recibimos la bondad de sus orientaciones y de sus obras.
William Agudelo Sedano: ejemplo de hombre íntegro, alegre y honesto.
¡Seguimos la senda que has marcado hacia el cambio revolucionario!
