Martín Parra
La discusión sobre el salario mínimo para 2025 sigue siendo uno de los temas más controversiales en Colombia, con empresarios y centrales obreras en una pulseada que podría terminar, una vez más, en manos del Gobierno Nacional. A pocos días de que se venza el plazo para llegar a un consenso, el panorama apunta a que el incremento será decretado por el presidente Gustavo Petro, como sucedió en 2024.
El pulso de las negociaciones
Con 13 reuniones bilaterales realizadas y una Mesa de Concertación de Políticas Laborales y Salariales programada para este lunes, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, lidera las negociaciones con el firme objetivo de encontrar un punto medio entre las demandas de los trabajadores y las propuestas del sector empresarial. Sin embargo, la posibilidad de un acuerdo parece lejana.
“Estamos trabajando de manera bilateral y con múltiples actores. El objetivo es construir una cifra de aumento de forma conjunta que sea beneficiosa para todos. Aún hay disposición y ánimo para avanzar en estas negociaciones”, afirmó Ramírez. Pese al optimismo de la ministra, los desacuerdos sobre el porcentaje de aumento son evidentes.

Las propuestas sobre la mesa
Centrales obreras: La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) lidera una propuesta de aumento del 12%, lo que significaría un incremento de $156.000, llevando el salario mínimo a $1.456.000 mensuales sin incluir el auxilio de transporte.
Empresarios: La Asociación Colombiana de Micro y Pequeñas Empresas (Acopi) sugiere un aumento del 5,2%, equivalente a $67.600, situando el salario en $1.367.600.
Mientras tanto, otros gremios empresariales han optado por mantener un perfil bajo, dejando a Acopi como uno de los pocos voceros con una propuesta formal.
Si el Gobierno toma las riendas
El economista y analista laboral Pedro Hernández Gómez, reconocido por sus investigaciones sobre políticas salariales en Colombia, ha advertido que, en caso de que el presidente Petro decida el aumento por decreto, este podría oscilar entre el 9% y el 10%. Dichos porcentajes estarían alineados con las demandas de las centrales obreras, especialmente en un año electoral donde el apoyo de los trabajadores juega un papel clave.
Cómo quedaría el salario:
Aumento del 9%: $117.000, dejando el salario en $1.417.000.
Aumento del 10%: $130.000, con un salario total de $1.430.000.
Este escenario refleja una clara inclinación hacia una cifra que beneficie a los trabajadores sin desbordar las capacidades del sector empresarial.

Impactos económicos y sociales
El debate sobre el salario mínimo no solo gira en torno a cifras. Este incremento afecta directamente el costo de vida, el poder adquisitivo de millones de colombianos y la capacidad de las empresas, en especial las pymes, de sostener sus estructuras laborales.
Un aumento significativo podría fortalecer la economía de los hogares, pero también generar tensiones en sectores empresariales que enfrentan altos costos operativos y una inflación persistente. Por otro lado, un aumento mínimo podría preservar empleos, pero dificultaría que los trabajadores enfrenten la carestía de la vida.
¿Y ahora qué sigue?
Si no se logra un consenso antes del 31 de diciembre, el Gobierno está legalmente facultado para establecer el salario mínimo mediante decreto. La ministra Ramírez ha asegurado que las discusiones seguirán hasta el último momento, pero la polarización actual hace que muchos duden de un acuerdo entre las partes.
Por ahora, millones de colombianos están atentos al desenlace de estas conversaciones, que definirán no solo el salario mínimo de 2025, sino también el rumbo económico y social del país en un contexto desafiante.
