Habitantes de barrios como La Esmeralda, Villaluz, José Morales, Alares y Oasis advierten que la falta de rutas directas los obliga a recurrir al transporte informal, con riesgos y sobrecostos diarios.
Martín Parra
La falta de un servicio eficiente de transporte público sigue siendo una de las principales problemáticas para cientos de familias del sur de Floridablanca. En la comuna 4, sectores como La Esmeralda, Villaluz, José Morales, Alares, Laureles, Oasis y El Reposo denuncian que hoy están prácticamente incomunicados con el centro del municipio y con otros puntos estratégicos del área metropolitana.
La situación se agudizó en medio de la crisis operativa que atraviesa el sistema de transporte en el área metropolitana de Bucaramanga, marcada por la reducción de flota, ajustes de rutas y baja frecuencia de buses. Aunque en el papel existen esquemas de transporte complementario, en la práctica muchos barrios periféricos no cuentan con rutas directas, continuas y oportunas.
“Estamos muy mal en el servicio de transporte urbano”
Así lo advierte Jorge Patiño, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio La Esmeralda, quien aseguró que actualmente la comunidad solo dispone de una ruta principal.
“Estamos muy mal en el servicio de transporte urbano. En este momento solo contamos con una ruta, la de Laureles, de la empresa Lusitania. También hay otra, pero esa va por Cabecera, lo que hace muy complicado el desplazamiento”, señaló.
Según el dirigente comunal, la ausencia de rutas directas hacia el centro de Floridablanca y Bucaramanga ha convertido la movilidad diaria en una odisea, especialmente para trabajadores, estudiantes y adultos mayores.
“Nosotros lo que necesitamos es una ruta que vaya directamente al centro. Como no hay un buen servicio de transporte urbano, la gente tiene que recurrir a los llamados ‘piratas’, al transporte informal”, afirmó.

Transporte informal: la única alternativa
La falta de buses ha llevado a que muchos residentes dependan de mototaxis, carros particulares y servicios no autorizados, exponiéndose a riesgos de seguridad y a gastos adicionales.
“La única opción que tenemos es el transporte informal. La gente se va con estos servicios porque no hay bus urbano y después vienen los problemas”, advirtió Patiño.
Esta realidad no solo impacta el bolsillo de las familias, sino que también profundiza la sensación de abandono institucional en sectores que históricamente han reclamado mayor atención en materia de movilidad.
Llamado a las autoridades metropolitanas
Desde las comunidades afectadas se insiste en la necesidad de una respuesta articulada entre las autoridades locales y metropolitanas. El líder comunal hizo un llamado directo al Área Metropolitana de Bucaramanga, a las alcaldías y a las empresas transportadoras.
“Ojalá los alcaldes del área metropolitana, junto con el gerente del Área Metropolitana, se sienten con las empresas y miren esta situación desde la realidad de los barrios. Sectores como El Reposo, La Trinidad, Las Villas, Alares y La Esmeralda estamos incomunicados del transporte hacia el centro”, expresó.
También solicitó la participación de la Dirección de Tránsito y de los actores del sector transporte para buscar soluciones estructurales y no paliativos temporales.
Una problemática que persiste
Mientras se anuncian ajustes y reorganizaciones del sistema de transporte en el área metropolitana, los habitantes de la comuna 4 de Floridablanca aseguran que en sus barrios la mejora aún no llega. La baja frecuencia, la falta de rutas directas y la dependencia del transporte informal siguen marcando el día a día de estas comunidades.
Desde estos sectores reiteran que el acceso a un transporte público digno y eficiente no es un privilegio, sino un derecho fundamental para garantizar el trabajo, la educación y la calidad de vida.

