Misael Salazar F.
Desde el púlpito de la Iglesia San Antonio de Padua del municipio de Pinchote (Departamento de Santander), el representante de Dios se manifestó contrario a la reforma tributaria, como sucede con millones de colombianos.
Sin rodeos, directo al grano, como si estuviera pensando lo que querían escuchar los colombianos, el sacerdote Roberto Arenas cuestionó duramente el proyecto de reforma tributaria que acaba de presentar el gobierno de Iván Duque al Congreso.
“…con el solo hecho de parar la corrupción, la plata alcanza y sobra”, dijo el párroco de Pinchote. “Dios me perdone lo que voy a decir, agregó el sacerdote Arenas, frente al atropello que estamos a punto de vivir los colombianos, que ahora nos van a cobrar IVA por todo, que nos van hacer fiesta con lo poco o mucho que tenemos”.
El discurso del prelado también alcanzó para cuestionar la compra de aviones de combate, “…con la escasez que tenemos”. “Lastimosamente, dijo, nuestros gobernantes son derrochadores de primera línea (…).
La reforma se queda sin apoyo político
La del vocero de Dios en Pinchote no es la única voz disidente ni discordante frente a la reforma tributaria.
Varios partidos políticos (Liberal, Cambio Radical, de la U) y voces autorizadas de la oposición como los senadores Gustavo Petro, Gustavo Bolívar, Jorge Enrique Robledo y Aida Avella, se han mostrado en contra del proyecto y han negado los votos para aprobarlo.
Algunos analistas piensan que la reforma se está quedando sin apoyo político y que lo más sensato por parte del gobierno de Duque es retirar el proyecto y presentarlo en otra oportunidad.
Los taxistas de Bogotá paralizaron el servicio en protesta contra la reforma. La bancada de Santander, con algunas excepciones como la de Edwin Ballesteros, negará los votos para aprobar la reforma. El exalcalde de Bucaramanga y candidato presidencial, Rodolfo Hernández, instaló varias vallas en el área metropolitana rechazando la reforma y para el 28 de abril está programado un paro nacional en rechazo al proyecto de reforma tributaria.
Todo parece indicar que la reforma se está hundiendo sin ni siquiera comenzar los debates en el Congreso.
