Este es el santandereano que cruzó a nado el canal de La Mancha. Collage: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
A los 2 y 21 minutos de la madrugada del lunes 12 de agosto de 2024, mientras el 99 % de los colombianos dormíamos, un santandereano, nacido en Barrancabermeja, iniciaba la titánica tarea de cruzar a nado el canal de La Mancha, que comunica Inglaterra con Francia y viceversa.
La tarea no era fácil y Juan Gabriel Acosta Vélez -un médico con especialización en electrofisiología, residente en Hamilton (Canadá) lo sabía.
Tenía conocimiento que el canal de La Mancha funciona como un brazo del Océano Atlántico que comunica la parte norte de Francia con la parte sur del Reino Unido.
Sabía perfectamente que tiene 560 kilómetros de longitud y su ancho oscila entre los 240 y los 33,3 kilómetros en su trayecto más corto.
Obviamente, Juan Gabriel -como el resto de los 5.000 nadadores del mundo que han intentado semejante proeza-, optó por cruzarlo por el punto más angosto: 33.3 kilómetros.
Video del esfuerzo que realizó este santandereano al cruzar a nado el canal de La Mancha
El médico santandereano se preparó para el reto, pero no tenía la certeza de poder alcanzarlo. Las estadísticas no eran muy favorables. De los 5.000 deportistas de alta competencia que han querido cruzar el canal a nado, solo 1.800 lo han logrado. Juan Gabriel y su equipo tenían absoluta conciencia de que, si lograban el premio, sería uno de los 1.800 atletas en llegar a la meta con éxito. De lo contrario, engrosaría la lista de los 5.000 que lo ha intentado, pero en este último caso, pasaría a formar parte de los 5.000 aspirantes que hoy son completamente desconocidos.
Otro dato que tenía claro el atleta y su equipo: En promedio, esa distancia (33,3 kilómetros), debía recorrerlos en un tiempo aproximado de 14 horas, de manera que podría llegar a Francia sobre las 5 de la tarde del mismo día lunes, 12 de agosto.
Comienza la gigantesca travesía

Juan Gabriel Acosta en plena travesía por el canal de La Mancha
Isabela Jaramillo, maratonista, también colombiana, nacida en Cali y a quien Juan Gabriel conoció en la ciudad de Hamilton antes de convertirse en novios, era parte fundamental del equipo que acompañaba al atleta. Natalia Pinilla era una de las integrantes de la tripulación del barco y Sergio López se encargaba de las fotografías y videos para tener el registro de la proeza, si lo lograba.
Los especialistas le habían dicho al médico santandereano que podía tropezar, en el trayecto, con una fuerte corriente, que las temperaturas en el mar podían llegar a ser extremadamente bajas, lo que podría poner en riesgo el éxito de aquel fenomenal intento y que necesitaba una alta dosis de resistencia, mucha preparación mental y una altísima capacidad para luchar contra la adversidad.
Juan Gabriel recordó este instructivo cuando empezó a notar, en el transcurso del esfuerzo, que estaba luchando contra una gran corriente y el elevado oleaje. “Vomité todo lo que tenía en el estómago”, cuenta. Sintió desvanecerse en aquel gigantesco brazo del Océano Atlántico.
Como se había preparado en las heladísimas aguas de Irlanda, como nadaba desde niño y había convertido la natación en aguas abiertas en su hobby, como corre maratón todos los días junto a su novia, también atleta y como había hecho de la preparación mental una de sus grandes herramientas para enfrentar este reto, Juan Gabriel pudo sortear el trance que se le presentó en las aguas del canal de La Mancha.
Para librarse de la corriente que abundaba en el tramo que había trazado inicialmente junto a su equipo, el atleta santandereano tuvo que salirse de la ruta de navegación y tomar un trayecto por donde la travesía resultaba más lejos.
-Tuve que nadar 14 horas– cuenta Juan Gabriel a Ciudad Florida-. El desvío que tuve que hacer, significó que no nadé 33,3 kilómetros sino 50 para llegar a Francia, agrega.
Pero llegó. Sobre las 5 de la tarde, el santandereano sintió que todo el esfuerzo había valido la pena. Que todas las horas transcurridas en la piscina desde niño y luego en las aguas abiertas del mundo, realmente habían tenido sentido al llegar victorioso a la meta, luego de haber cruzado el canal de La Mancha.

Juan Gabriel y el equipo que le ayudó a conseguir la proeza de cruzar el canal de La Mancha a nado. Foto suministrada
Posteriormente, Juan Gabriel Acosta Vélez supo que formaba parte del escaso batallón de 1.800 atletas del mundo en haber logrado cruzar el canal de La Mancha y supo, además, que es el único santandereano y el único colombiano que forma parte de este selecto mosaico de nadadores que han logrado semejante récord.
El sueño de toda una vida lo alcanzó Juan Gabriel Acosta Vélez, el 12 de agosto de 2024, a los 41 años de edad, fecha que, para él, su equipo y su familia, resulta altamente memorable.
La Triple Corona Mundial
Cuando el médico santandereano, especialista en el tratamiento de las arritmias cardiacas, supo que había logrado cruzar a nado el canal de La Mancha, también asimiló que había alcanzado la Triple Corona Mundial, un trofeo reservado para muy pocas personas en el planeta.

El barco que acompañó a Juan Gariel en la travesía por el canal
Antes del canal de La Mancha, Juan Gabriel había nadado los 32 kilómetros de la Isla Catalina, en Los Ángeles y los 48 kilómetros de Manhattan.
Si formar parte de los 1.800 atletas que han cruzado el canal de La Mancha ya es admirable, los colombianos y los santandereanos debemos saber que Juan Gabriel Acosta Vélez es uno de los 333 atletas del mundo en poseer el certificado de la Triple Corona. Y es el único santandereano y el único colombiano que aparece en esa lista reservada para muy pocos, para poquísimos.
Un médico filántropo
A este médico que navega por hobby en las aguas abiertas del mundo, también le encanta la filantropía.
En homenaje a su primo, un joven autista que falleció a los 17 años, Juan Gabriel colabora solidariamente con dos instituciones colombianas: Una es Fundamiser, ubicada en Bogotá y dedicada a atender niños con alguna discapacidad. La otra es la Fundación Alumbra, con sede en Barrancabermeja, pueblo natal del médico y dedicada a trabajar con los niños autistas.
Como vemos, este es un santandereano que es ejemplo: Es médico cardiólogo graduado en la Universidad del Norte, en Barranquilla. Viajó a Barcelona (España) y desde allí aplicó a una beca para especializarse como Electrofisiólogo, en una de las 100 mejores universidades del mundo, la McMaster, ubicada en Hamilton (Canadá).
Es especialista en natación pero en aguas abiertas, es el único colombiano y el único santandereano en haber cruzado a nado el canal de La Mancha y el único colombiano y santandereano en poseer la Triple Corona, título que solo han alcanzado 333 atletas del todo el planeta. Y como si ello no fuera suficiente, a Juan Gabriel le alcanza la generosidad y el entusiasmo para militar en el ejército de la filantropía.
