Germán Vargas Lleras
Misael Salazar F.
Antes de que sean las 11 de la mañana de este lunes, 11 de mayo, el féretro con los restos del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, será trasladado hasta la Catedral Primada de Colombia.
Allí, en aquel recinto de la iglesia católica colombiana, se realizará la eucaristía para despedir al dirigente político que contribuyó a escribir, para bien o para mal, la historia política del país durante las últimas décadas.
Las exequias continuarán con una ceremonia muy privada, como lo decidió la familia del fundador de Cambio Radical, en Jardines de Paz, en el norte de la capital colombiana.
Será este el último viaje de Germán Vargas Lleras. Falleció a los 64 años de edad tras batallar muy duro y durante varios años contra un cáncer que al final acabó con su vida.
Con Vargas Lleras se marcha otro sobreviviente del conflicto armado colombiano, que fue víctima de dos atentados y de ambos salió con vida.
También se marcha un hombre polémico. Algunos lo califican como un colombiano que defendía sus ideas de manera frontal. Otros prefieren recordarlo como alguien que se opuso a las grandes reformas que necesita Colombia y lo ubican en la acera de los políticos colombianos tradicionales.
Como es normal que suceda, los hombres que abrazan la vida pública y a menudo deben fijar posición, corren el riesgo de ser aceptados por algunos y odiados por otros, máxime en una sociedad tan polarizada como la colombiana.
Como quiera que sea, Vargas Lleras fue protagonistas de un prolongado periodo de la historia política colombiana reciente.
Se marcha con sus aciertos y sus equivocaciones. La historia se encargará de juzgar, si fueron mayores sus aciertos que los equívocos y sabrá ubicarlo en la justa dimensión.
Como quiera que sea, hoy emprende el último viaje, un referente político de las últimas y convulsionadas décadas de la historia colombiana.
