La suspensión del proceso de elección del director de la CAS (Corporación Autónoma Regional de Santander), debido a recusaciones y conflictos políticos, arroja luz sobre las complejidades de poder y política en juego en las entidades de la región.
En un trasfondo en el que la política y el poder parecen entrelazarse sin fisuras, las recientes acciones evidencian una contienda feroz por el control burocrático y contractual en la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), Empas y la misma CAS.
El certero movimiento de Mauricio Marín, que ha presentado recusaciones contra múltiples miembros del consejo directivo de la CAS, ha generado una inquietud notable en torno a la transparencia y equidad del proceso de selección, el cual estaba citado para el miércoles 25 de octubre.
Marín ha señalado directamente al gobernador Mauricio Aguilar y a varios consejeros de tener intereses personales en la elección del próximo director.

Los señalamientos más destacados recaen sobre figuras clave en la entidad, incluyendo a Eliana Mayorga, David Fernando Ortíz y Angie Stefanía Solano, quienes presuntamente han sido ubicados en sus cargos por recomendación del mandatario departamental.
La influencia política del gobernador Aguilar ha sido puesta en tela de juicio, especialmente en el caso del alcalde encargado de Suaita, Javier Chacón.
Marín alega que Aguilar se ha negado a nombrar un alcalde designado en Suaita desde la trágica muerte del anterior alcalde, y ha mantenido a Ramiro Javier Ariza, quien ocupa el cargo de Director Técnico de Desarrollo de Programas de Vivienda y Hábitat de Santander, como mandatario encargado.
La recusación también ha señalado a los alcaldes representantes de los municipios integrantes de la CAS, planteando posibles agendas políticas detrás de la elección del director.
Entre ellos, Ramiro Javier Ariza, subordinado del gobernador, Iván Vásquez Cordero, cercano a Mauricio Aguilar, Carlos Martínez Cáceres, vinculado al senador Liberal Jaime Durán, y Angélica Quitián Cubides, quien se rumorea que sería una cuota del político local Fredy Anaya.
Uno de los puntos más significativos de la recusación es la fecha límite del mandato de Aguilar como gobernador de Santander, lo que lleva a una especulación sobre su deseo de asegurar un director de la CAS que le garantice una influencia sostenida durante los próximos años.
A pesar de que Aguilar ya tiene en mente candidatos potenciales para el cargo, como Aida Margarita Hernández y Jaime René Rodríguez, la recusación presentada por Marín ha generado una incertidumbre palpable en el proceso de selección.
Se prevé que este contratiempo pueda llevar a una intervención de la Procuraduría, prolongando aún más la elección del nuevo director y potencialmente posponiéndola hasta después de la asunción de un nuevo gobernador.
Este episodio pone en duda la transparencia y la integridad del proceso, y deja en claro que en el trasfondo de estas elecciones se libra una intensa lucha por el control de las instituciones estratégicas en la región, antes de conocer los resultados del 29 de octubre.
Fuente: Vanguardia Liberal
